Conozca el prototipo de taxi que puede cambiar el concepto de movilidad urbana
- Maria Calero
- hace 56 minutos
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Con 2,26 metros de longitud, el Auto.m prescinde de volante y pedales para priorizar la comodidad de los ocupantes.

La movilidad urbana lleva años buscando fórmulas para reducir la congestión, las emisiones y el espacio que ocupan los vehículos. En este escenario, los minicoches autónomos se perfilan como una de las grandes apuestas de futuro y cada vez son más los fabricantes y empresas tecnológicas que exploran cómo podrían integrarse en el día a día. A esa lista se suma ahora Auto.m, un llamativo prototipo de taxi que acaba de recibir el Red Dot Award 2026, uno de los galardones de diseño más prestigiosos del mundo. El reconocimiento internacional obtenido este año refuerza la viabilidad de una idea concebida para responder a los retos de la movilidad por las ciudades del futuro.
Auto.m ha sido planteado como un minicoche totalmente autónomo, capaz de circular sin intervención humana. El objetivo es alcanzar el denominado nivel 5 de automatización, el escalón más avanzado de la conducción autónoma, en el cual el automóvil puede desenvolverse por cualquier entorno sin necesidad de volante, pedales o conductor.
Con 2,26 metros de longitud, el Auto.m prescinde de volante y pedales para priorizar la comodidad de los ocupantes. Esa filosofía condiciona por completo el diseño del habitáculo. En lugar de un puesto de conducción tradicional, el interior apuesta por un espacio despejado para dos ocupantes, acompañado de una interfaz digital y un asistente basado en inteligencia artificial encargado de gestionar el viaje. La idea es que el pasajero pueda trabajar, descansar o simplemente relajarse durante el trayecto, sin preocuparse de la conducción.
Las dimensiones del vehículo también responden a un planteamiento cien por cien urbano. Con apenas 2,26 metros de longitud, se sitúa en la línea de otros cuadriciclos eléctricos como el Citroën Ami, el Fiat Topolino o el Mobilize Duo, aunque adopta una carrocería mucho más vertical para maximizar el espacio interior.
Uno de los aspectos más llamativos del vehículo es su sistema de ruedas, que pueden girar con un ángulo muy superior al de un automóvil convencional. Gracias a ello podría realizar maniobras prácticamente sobre su propio eje, facilitando el aparcamiento y los cambios de dirección en calles especialmente estrechas, una característica pensada para los cascos históricos de muchas ciudades europeas.
Los sensores situados en el techo son los encargados de interpretar el entorno durante la circulación. El diseño también pone el foco en la sostenibilidad. Además de recurrir a una propulsión completamente eléctrica, el vehículo contempla el uso de plásticos y cauchos reciclados en distintos elementos de la carrocería y del habitáculo.
También incorpora una amplia superficie acristalada y un conjunto de sensores situados en el techo, donde previsiblemente se integrarían tecnologías como cámaras, radares y sistemas LiDAR para interpretar el entorno. Por el momento, el Auto.m es solo un prototipo y se desconocen los datos sobre su autonomía, prestaciones o posible producción en serie.




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