Expo Construir Nicaragua 2026: agentes de IA prometen reducir tareas y recuperar horas de trabajo
Actualizado: 18 sept
La industria de la construcción enfrenta una paradoja: mientras administra proyectos cada vez más complejos, múltiples proveedores y grandes volúmenes de información, su productividad continúa avanzando a un ritmo menor que el de otros sectores. La inteligencia artificial generativa y, más recientemente, los agentes de IA aparecen como herramientas capaces de reducir parte de esas fricciones y transformar la manera de gestionar proyectos.

Con esta discusión culminó este miércoles la edición de Expo Construir 2026 en Nicaragua, parada final de la gira regional del evento. La conferencia de cierre, “IA generativa y agéntica en la construcción: ¿dónde ya está creando valor?”, estuvo a cargo de Marcelo Burman, gerente general de Connecta B2B, quien abordó casos de uso y cambios que estas tecnologías están introduciendo en las organizaciones.
Uno de los principales desafíos señalados durante la presentación fue la brecha de productividad. Según los datos expuestos por Burman, la productividad de la construcción creció alrededor de 0,4% durante el último quinquenio, frente a cerca de 3% en el sector industrial. A ello se suma que la adopción de inteligencia artificial entre arquitectura, ingeniería y construcción ronda el 27%, lo que refleja el espacio que todavía existe para incorporar estas soluciones.
La complejidad propia de la actividad ayuda a explicar esa oportunidad. Contratistas, documentación, planos, sistemas fragmentados, procesos administrativos y cambios durante la ejecución generan puntos de fricción que pueden traducirse en mayores costos, retrasos y tiempo dedicado a tareas operativas.
De los copilotos a los agentes autónomos
Burman diferenció dos etapas de esta transformación. La IA generativa funciona principalmente como un copiloto: recibe instrucciones y ayuda a redactar, analizar información, preparar documentos, organizar conocimiento o resolver tareas específicas. El valor, explicó, está en ampliar las capacidades de las personas y reducir el tiempo necesario para completar determinados procesos.

La IA agéntica lleva esa lógica un paso más adelante. En lugar de esperar una instrucción para cada acción, un agente recibe un objetivo, utiliza diferentes herramientas y ejecuta una secuencia de tareas dentro de los límites establecidos por la organización.
Esta capacidad abre posibilidades concretas para las empresas constructoras. Un agente podría, por ejemplo, revisar diariamente sistemas de compras públicas, identificar nuevas licitaciones, compararlas con los servicios de la empresa, analizar posibles competidores y preparar información para decidir si participar.
También existen aplicaciones en cumplimiento, análisis de contratos, elaboración de propuestas y procesos administrativos. En obra, incluso un reporte de voz enviado desde un teléfono podría convertirse automáticamente en un informe estructurado sobre el avance del proyecto, facilitando la comunicación entre campo, administración y cliente.
Sin embargo, la autonomía introduce nuevos riesgos. Burman remarcó que las empresas necesitan establecer con precisión qué información puede consultar un agente, qué decisiones está autorizado a ejecutar, cuáles requieren aprobación humana y cuánto puede gastar o consumir mediante servicios conectados por API.
El costo también debe entrar en la ecuación. Mientras algunas herramientas generativas pueden incorporarse mediante suscripciones relativamente económicas, los sistemas agénticos pueden generar consumos variables dependiendo de los modelos, plataformas y conexiones utilizadas.
Recuperar horas de trabajo como medida de valor
Más que sustituir puestos completos, la presentación planteó analizar cada proceso para determinar qué tareas deben permanecer en manos humanas y cuáles pueden delegarse o apoyarse en inteligencia artificial. Esa división permite concentrar el tiempo de las personas en actividades donde su experiencia, criterio y capacidad de decisión generan mayor valor.
Entre los ejemplos compartidos estuvo el caso de Fletcher Building, grupo empresarial de Nueva Zelanda y Australia que, según la presentación, consiguió ahorrar 2.500 horas de trabajo durante sus primeros tres meses después de centralizar soluciones de IA generativa.
Otro caso presentado fue el de una empresa estadounidense de ingeniería civil que habría conseguido liberar alrededor de 10.000 horas anuales vinculadas con procesos de cumplimiento, mediante herramientas aplicadas a solicitudes, auditorías y licitaciones.
La lógica propuesta para comenzar es sencilla: identificar qué proceso consume una cantidad considerable de tiempo y evaluar si parte de ese trabajo puede ser asumido por un asistente o agente de IA. En palabras de la idea central presentada durante la conferencia, el primer agente de alto valor debería enfocarse en devolver horas al perfil cuyo tiempo tiene mayor impacto dentro de la organización.
Con esta conferencia, Expo Construir 2026 concluyó en Nicaragua su recorrido regional, dejando sobre la mesa una discusión que va más allá de incorporar nuevas herramientas tecnológicas. Para las empresas constructoras, el desafío pasa por identificar procesos concretos donde la IA pueda reducir fricciones, recuperar tiempo y mejorar la productividad, sin perder de vista la supervisión humana, los costos y la seguridad.




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