Aisladores sísmicos transforman el puente sobre el río Tárcoles en Costa Rica
- Eduardo Cubillo
- hace 22 horas
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·El uso de nuevas tecnologías, modelos digitales y análisis especializados permite construir obras más seguras, eficientes y sostenibles para el beneficio de la población.

Uno de los grandes indicadores en los proyectos de infraestructura en Costa Rica es adaptar las obras al Código Sísmico del país debido a la alta sismicidad que se presenta. En este contexto país y que se extrapola a la región, los aisladores sísmicos están tomando relevancia en proyectos de infraestructura vial, comenzando por el proyecto de rehabilitación del puente sobre el río Tárcoles.
En un listado publicado por Ranking Royals, el país se ubicó entre las 30 naciones que registraron la mayor cantidad de terremotos durante 2024. Asimismo, la Red Sismológica Nacional (RSN) reportó 5.781 sismos en 2025, de los cuales 181 fueron percibidos por la población.
La empresa constructora MECO señaló que este panorama reafirma la necesidad de desarrollar infraestructura capaz de responder a los lineamientos del Código Sísmico de Costa Rica y de fortalecer la resiliencia de las obras frente a eventos naturales para garantizar la seguridad de la población.
El uso de aisladores sísmicos en proyectos de infraestructura es una tecnología que marca un avance en el diseño y la construcción de puentes con mayores estándares de seguridad y capacidad de respuesta ante un eventual terremoto. La constructora MECO utilizó esta herramienta en el proceso de rehabilitación del puente sobre el río Tárcoles, que cumple una función primordial al ser una de las principales rutas que comunica el Gran Área Metropolitana con la región Pacífico Central.

Con esto se permitió adaptar la estructura al Código Sísmico de Costa Rica, que estipula las mejores prácticas en la construcción del país. Aproximadamente 32.200 personas son usuarias del puente de manera directa. Esta herramienta genera una serie de ventajas al ser usada en puentes de este tipo:
Aislamiento de fuerzas para una mayor estabilidad: La clave principal de estos dispositivos es su capacidad para reducir la transmisión de las fuerzas provocadas por un terremoto directamente hacia la estructura del puente. Al mitigar este impacto, el sistema genera de inmediato una mayor estabilidad y seguridad para la obra ante la eventualidad de cualquier sismo.
Eficiencia constructiva, calidad y balance de costos: La incorporación de este sistema facilita notablemente el diseño estructural del puente, lo que permite acortar los tiempos de ejecución de la obra. Además, su uso estratégico ayuda a mantener un equilibrio perfecto entre la calidad final de la infraestructura y el control de los costos de producción.
Resiliencia preparada ante el cambio climático: Más allá de los sismos, el sistema garantiza una infraestructura totalmente preparada para responder a las nuevas exigencias de su entorno. Esto incluye una alta resistencia tanto a la actividad sísmica como a las condiciones hidrológicas extremas que enfrentan las obras hoy en día producto del cambio climático.
Josué Rodríguez, jefe de la Oficina Técnica de Constructora Meco, señaló que la innovación no busca únicamente incorporar nuevas tecnologías; su verdadero propósito consiste en ofrecer infraestructura de mayor calidad para las personas
“Cuando logramos optimizar procesos, reducir tiempos de construcción y mejorar el desempeño de una obra frente a eventos naturales, el beneficio llega directamente a quienes transitan por esas carreteras y puentes todos los días”, afirmó Rodríguez.
De acuerdo con MECO la incorporación de esta tecnología refleja la evolución que ha experimentado la ingeniería durante las últimas décadas.
“Actualmente, los ingenieros cuentan con software especializado que permite modelar con precisión el comportamiento de las estructuras, analizar distintos escenarios sísmicos e hidrológicos y optimizar el uso de materiales antes de iniciar la construcción. Esto permite desarrollar obras más seguras, resilientes y eficientes, capaces de responder a las condiciones geográficas y naturales, sin comprometer la calidad ni la vida útil de la infraestructura”, indica la empresa en un comunicado.
La metodología BIM (Building Information Modeling), que integra toda la información de un proyecto en un modelo digital tridimensional, facilita el trabajo colaborativo y permite identificar posibles interferencias entre elementos estructurales, antes de iniciar la construcción.
MECO describe como se reduce la necesidad de realizar modificaciones durante la ejecución de la obra, optimiza los tiempos, disminuye costos y fortalece la calidad del proyecto. Asimismo, tecnologías como LiDAR, estaciones topográficas robóticas, sistemas GPS de alta precisión y simulaciones digitales de procesos constructivos fortalecen la planificación, mejoran el control de calidad y aumentan la seguridad durante la ejecución de los proyectos.
“Estas herramientas ya forman parte de importantes proyectos de infraestructura desarrollados por la Constructora, entre ellos el puente de Hatillo 7-8, el intercambio de Grecia, el puente sobre el río Cañuela y otros puentes sobre “Punta Sur” en la Ruta 35. En cada uno de estos proyectos, la aplicación de nuevas metodologías permitió optimizar diseños, reducir el consumo de materiales, agilizar procesos constructivos y ofrecer soluciones adaptadas a las características de cada obra” señala la comunicación.
