El sector construcción de República Dominicana sufre contracciones consecutivas
- Maria Calero
- hace 2 horas
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Las razones, según apuntan desde sector, son varias: desde una permisología más burocrática, el encarecimiento de los costos de construcción, las elevadas tasas de interés para financiar viviendas y la escasez de mano de obra.

El sector construcción, considerado uno de los pilares de la economía dominicana, sufre su segunda caída más prolongada en los últimos 15 años. Desde octubre de 2024 y hasta diciembre de 2025, esa actividad no logra recuperar su aporte al producto interno bruto (PIB), acumulando crecimientos negativos trimestrales, los cuales van desde el -1.2 % hasta el -3.3 %.
Las razones, según apuntan desde sector, son varias: desde una permisología más burocrática, el encarecimiento de los costos de construcción, las elevadas tasas de interés para financiar viviendas y la escasez de mano de obra. La construcción cerró en el período octubre-diciembre de 2024 con un desplome de un -2.2 % y durante el año pasado, tras caer en cada uno de cuatro trimestres, acumuló una contracción de un -1.8 %, de acuerdo con los datos del Banco Central de la República Dominicana (BCRD).
La actividad finalizó los últimos tres meses de 2025 con un crecimiento negativo de -1.3 %, su quinta caída de manera seguida, superando así el registro del 2020, el año de la pandemia de Covid-19, cuando no logró crecer en ninguno de los cuatro trimestres de ese año.
La recesión más larga sufrida por el sector en la última década y media fue la sufrida entre octubre y diciembre de 2011 y los primeros tres meses de 2013, cuando sumó seis trimestres consecutivos, según los registros del BCRD.
Los presidentes de la Confederación Dominicana de Micro, Pequeñas y Medianas Empresas de la Construcción (Copymecon), de la Asociación de Promotores y Constructores de Viviendas del Cibao (Aprocovici) y la de Constructores y Promotores de Viviendas (Acoprovi) coinciden por separado en que la permisología para los proyectos y las tasas de interés están lastrando al sector. "Ahora mismo los permisos han empeorado, pero por mucho, incluyendo (el Ministerio de) Medio Ambiente, que era una institución modelo en cuanto a la emisión de permisos. En el Ministerio de Turismo también hemos tenido situaciones difíciles y, de igual manera, el tema de la Ventanilla Única sigue sin funcionar", denunció Eliseo Christopher, titular de Copymecon.
Sobre el tema, Annerys Meléndez, responsable de Acoprovi, manifestó que la falta de eficiencia administrativa sigue representando una traba para el crecimiento del sector, confirmando que los tiempos de aprobación pueden extenderse por meses o años, lo que genera sobrecostos por intereses acumulados que terminan siendo transferidos al precio final de la vivienda.
Meléndez señaló que el mercado hipotecario enfrentó tasas elevadas, con referencias frecuentes entre el 13 % y el 16 %, escenario que redujo la capacidad de compra de las familias, ralentizando las ventas y el acceso al crédito hipotecario, especialmente en el segmento de vivienda de bajo costo.
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Sandy Rodríguez consideró que el Gobierno debería buscar el mecanismo de generar tasas preferenciales para los adquirientes de viviendas. En 2024, la tasa promedio para préstamos hipotecarios o de desarrollo en los bancos múltiples se ubicó en un 12.14 %, mientras que durante el año pasado cayó a un 11.71 %, de acuerdo con los registros del Banco Central.
La situación que sufre la construcción también se tradujo a la industria del cemento, uno de los principales insumos de esa actividad. Las ventas destinadas al mercado interno de ese producto registraron un alza de solo un 0.9 % en el 2025, un resultado que estuvo por debajo de los niveles de crecimiento de años anteriores, cuando la industria se benefició de un mayor impulso del sector construcción, según informó recientemente la Asociación Dominicana de Productores de Cemento (Adocem).
La presidenta de la Asociación de Constructores y Promotores de Viviendas, Annerys Meléndez, estima que el sector construcción logre una mejora moderada este año, aunque la condiciona a una normalización de las condiciones de crédito, la implementación de políticas públicas que incentiven la oferta y la demanda y a la reducción en los lapsos para la obtención de los permisos.
Además, citó entre esos factores la estabilidad en los precios de materiales y normativas municipales que respondan a la demanda urbana. "Nuestra conclusión como gremio es que el 2026 debe ser el año de la inversión en vivienda y la competitividad en la construcción, de modo que este sector pueda seguir motorizando la economía como en los años anteriores. A los fines, se requiere un entorno donde la eficiencia administrativa y los incentivos equilibren la balanza para el comprador final", concluyó Meléndez.




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