Empresas de la construcción integran la sostenibilidad al centro de su estrategia
Las corporaciones líderes de la región han dejado atrás la filantropía tradicional para integrar la sostenibilidad y la regeneración en el centro de su estrategia empresarial. Hoy, generar impacto positivo también significa fortalecer la competitividad, impulsar la innovación y crear valor a largo plazo.

Por: Luisa Velásquez, luisa.velasquez@connectab2b.com
Durante la última década, la sostenibilidad dejó de ser un componente complementario de la gestión empresarial para convertirse en un eje estratégico del negocio. En América Central y el Caribe, cada vez más organizaciones incorporan criterios ambientales, sociales y de gobernanza en sus operaciones, convencidas de que el crecimiento económico y el impacto positivo no son objetivos separados, sino factores que se potencian mutuamente.
Este cambio de visión atraviesa sectores tan diversos como la construcción, el desarrollo inmobiliario, la gestión de residuos y la manufactura. Más allá de reducir su impacto ambiental, las empresas buscan generar valor para las comunidades, restaurar ecosistemas y construir modelos de negocio más resilientes, capaces de responder a los desafíos económicos, sociales y climáticos de la región.
Para organizaciones como GSQ Nicaragua, la responsabilidad social empresarial (RSE) dejó de ser una práctica complementaria para convertirse en un pilar de la gestión corporativa. Su enfoque integra el crecimiento económico con el desarrollo humano, de manera que cada decisión relevante esté alineada con principios de integridad y compromiso social. Ana Julia Aguilar Poveda, jefa de Mercadeo de GSQ Nicaragua, explica que la sostenibilidad se refleja en la "optimización continua de procesos y el uso eficiente de recursos", con el objetivo de reducir la huella ambiental sin perder de vista la competitividad del negocio.
Esta visión también ha sido adoptada por Holcim Costa Rica. La compañía alineó su operación con la hoja de ruta global NextGen Growth 2030, enfocada en soluciones innovadoras, descarbonización y economía circular. Para Camilla Angelini, gerente de Sostenibilidad y Asuntos Corporativos de Holcim Costa Rica, la sostenibilidad no constituye un área independiente, sino una forma de gestionar el negocio considerando el impacto de cada decisión sobre toda la cadena de valor. "La sostenibilidad, la ética empresarial y el impacto social son pilares,fundamentales para tomar decisiones en temas de inversión, operación, innovación y gestión del talento", afirma Angelini.
Desde esta perspectiva, el crecimiento empresarial solo puede entenderse si también contribuye al desarrollo sostenible de las comunidades donde la organización opera.
Si la sostenibilidad transformó la forma en que las empresas gestionan sus operaciones, la regeneración representa el siguiente nivel de evolución. Este enfoque propone que las organizaciones no solo mitiguen sus impactos, sino que contribuyan activamente a restaurar los ecosistemas y fortalecer el entorno social. Juliana Luján, CEO de Clandestino Lab Panamá, considera que el modelo tradicional de RSE respondía a una lógica de compensación de impactos, mientras que un negocio regenerativo integra la responsabilidad en el corazón mismo de su operación.
En ese modelo, el plástico HDPE deja de verse como un residuo para convertirse en una materia prima de alto valor denominada MF™ (Material del Futuro™). De esta manera, la sostenibilidad deja de depender de un departamento específico y pasa a formar parte del sistema de abastecimiento, producción y comercialización. "La responsabilidad social ha dejado de ser un programa aislado para convertirse en nuestro sistema operativo", explica Luján. "La ética no determina qué hacer con las ganancias, sino cómo generarlas".
Este enfoque también se traslada a la gestión del talento. Al incorporar personas refugiadas o en procesos de reinserción laboral, la empresa ha comprobado que la diversidad y la resiliencia representan ventajas competitivas. Para Luján, la regeneración no responde a una visión asistencialista, sino a una estrategia empresarial que genera valor compartido.
La transformación hacia modelos de negocio más sostenibles también ha alcanzado al sector inmobiliario. En Garnier & Garnier, la estrategia se estructura sobre cinco pilares: regeneración ambiental, bienestar, integración social, gobernanza e incidencia.
Kembly Brenes, jefa de Sostenibilidad de la empresa, explica que estos principios se incorporan desde las primeras etapas de planificación mediante el análisis de variables territoriales que permitan generar bienestar para las comunidades y un desarrollo más equilibrado.
En Portafolio Inmobiliario, esta evolución también ha implicado cambios culturales y metodológicos. Su estrategia 2025-2030 prioriza la acción climática, la protección de la biodiversidad y el diseño urbano como elementos que orientan el desarrollo de sus proyectos. Daniel Villafranca, director de Sostenibilidad, asegura que estos temas dejaron de abordarse únicamente desde una perspectiva reputacional. "Hoy influyen directamente en la resiliencia, la competitividad y el desempeño del negocio", indica.
En Guatemala, Íntegro ha reforzado este enfoque al convertirse en el primer EDGE Buildings Champion de la región. Su CEO, Jorge Mario Figueroa, sostiene que el éxito de un proyecto no solo se mide por sus indicadores financieros, sino también por el valor que genera para las comunidades. Durante 2025, los proyectos de la empresa generaron más de 24.000 empleos directos e indirectos, además de impulsar la actividad económica vinculada al sector construcción.
La economía circular también ha dejado de ser una aspiración para convertirse en una estrategia empresarial. En Panamá, Trashforma demuestra que los residuos pueden convertirse en oportunidades de negocio mediante el desarrollo de materiales para la construcción.
La empresa transforma plástico en madera plástica y vidrio en agregados utilizados para acabados y adoquines, demostrando que es posible generar valor económico mientras se reducen los impactos ambientales. Para Lorenzo Valdés Escudé, fundador y director de Trashforma, la RSE significa generar valor económico, ambiental y social al mismo tiempo. Cada proyecto debe ayudar a reducir residuos, promover la educación ambiental y demostrar que la economía circular puede aplicarse de manera práctica en Panamá".
Una visión similar impulsa el trabajo de ATS Urbanisa. Para esta organización, la responsabilidad social también consiste en ofrecer soluciones que prolonguen la vida útil de las edificaciones mediante el mantenimiento preventivo y la asistencia técnica especializada. Su fundador, el arquitecto Ted Smith, considera que las empresas tienen la capacidad de convertirse en verdaderos agentes de transformación social mediante la innovación y la transferencia de conocimiento.
La sostenibilidad también está transformando la manera en que las organizaciones evalúan su desempeño. La incorporación de estándares ESG (ambientales, sociales y de gobernanza), así como certificaciones como B Corp, refleja una visión empresarial en la que la rentabilidad convive con indicadores de impacto ambiental, transparencia e inclusión.
La equidad de género constituye otro reflejo de esta evolución. En Íntegro, el 53 % de los puestos de liderazgo están ocupados por mujeres, mientras que en Clandestino Lab la mayoría de las coordinaciones operativas también son lideradas por mujeres, evidencia de que la diversidad forma parte de la estrategia organizacional.
El panorama empresarial centroamericano demuestra que la sostenibilidad ya no puede entenderse como un elemento adicional dentro de la estrategia corporativa. Hoy representa una capacidad que fortalece la competitividad, impulsa la innovación y mejora la resiliencia de las organizaciones. Las empresas tienen la oportunidad de generar valor más allá de sus resultados financieros, mediante la creación de empleo, la innovación y el desarrollo de soluciones que respondan a las necesidades de las comunidades donde operan.
Para Virginia Arango, líder de Recursos Humanos de Amanco Wavin Guatemala, indica que las organizaciones más exitosas del futuro serán aquellas que integren el desarrollo económico con la responsabilidad social y ambiental. “Cuando las empresas trabajan de la mano con comunidades, autoridades, organizaciones sociales y sus propios colaboradores, pueden generar soluciones sostenibles que mejoran la calidad de vida de las personas y fortalecen la resiliencia de las comunidades".
La sostenibilidad dejó de ser un diferenciador para convertirse en un requisito de competitividad. Las empresas que hoy lideran este proceso entienden que su crecimiento depende, cada vez más, de la capacidad para generar valor compartido. En la región esa transformación ya está en marcha y está redefiniendo la manera de hacer negocios.




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