Las experiencias únicas redefinirán el turismo de Costa Rica
- Editorial Construir
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● Gensler identifica tres tendencias donde el diseño puede fortalecer el liderazgo turístico de Costa Rica: crear experiencias memorables, desarrollar destinos conectados con sus comunidades y responder a segmentos de alto valor como el turismo de retiro, bienestar y la Generación Z

Costa Rica consolidó durante décadas una posición privilegiada en el turismo internacional gracias a su biodiversidad y liderazgo en sostenibilidad. Sin embargo, los viajeros hoy buscan más que paisajes: experiencias auténticas, bienestar, conexión con la cultura local y razones para regresar.
Al mismo tiempo, la competencia regional se intensifica. En 2025, Costa Rica recibió 2,94 millones de turistas internacionales, con un crecimiento de apenas 0,8%, mientras Guatemala creció 11% y Panamá 8,2%. A este escenario se suma El Salvador, que tras una mejora en sus condiciones de seguridad ha ganado visibilidad como destino turístico mediante iniciativas como Surf City. Aunque Costa Rica muestra señales de recuperación, entre enero y julio de 2026 recibió un 6,4% de turistas más que en el mismo periodo de 2025, según datos del Instituto Costarricense de Turismo (ICT),, el desafío trasciende el crecimiento en llegadas. Más que competir por volumen, el país necesita generar mayor valor por visitante y consolidar una propuesta turística auténtica, diferenciada y difícil de replicar.
El país parte de una ventaja importante. Según el ICT, 28,7% de los turistas estadounidenses y 27,4% de los canadienses ya habían visitado Costa Rica anteriormente. La fidelidad existe; el desafío ahora consiste en ofrecer nuevas razones para explorar más territorios, extender la estadía y regresar.
"Costa Rica ya construyó algo muy difícil de conseguir: la lealtad hacia el destino. El siguiente paso consiste en transformar esa afinidad en experiencias que inviten a permanecer más tiempo y descubrir nuevas formas de vivir el país. Para lograrlo, la identidad debe orientar las decisiones de diseño desde el inicio", afirmó Mauricio Valenzuela, socio y director de Diseño de Gensler Costa Rica.
Para Gensler, el diseño puede convertirse en una herramienta estratégica para fortalecer la competitividad turística del país a través de tres grandes oportunidades.
Diseñar experiencias que inspiren a regresar
Hoy los destinos más competitivos no son necesariamente los que reciben más visitantes, sino aquellos capaces de generar experiencias memorables. Desde la perspectiva del diseño, esto implica integrar arquitectura, paisaje, naturaleza, gastronomía, aventura y hospitalidad para construir un recorrido coherente que permanezca en la memoria del visitante.
Este enfoque se refleja en Botánika Osa Peninsula, Curio Collection by Hilton, un proyecto de branded residences, cuyo diseño parte de una relación estrecha con la naturaleza, con edificios concebidos para permitir que la vegetación crezca e interactúe, fortaleciendo los corredores biológicos dentro de la propiedad y conectando el desarrollo con una lógica de regeneración ambiental. Así, más que ocupar el paisaje, Botánika busca integrarse a él y convertir la biodiversidad, la aventura y el bienestar del entorno en parte esencial de la experiencia.
Otro ejemplo de esta relación entre desarrollo y conservación es El Bosque, un proyecto residencial en Nosara, compuesto por casas de madera laminada que fueron desarrolladas respetando la vegetación existente, sin intervenir un solo árbol. El resultado demuestra cómo las decisiones de diseño y construcción pueden permitir que el desarrollo conviva con el paisaje y, al mismo tiempo, convertir la sostenibilidad en un elemento de valor y diferenciación para el destino.
Diseñar destinos, no solo infraestructura
La arquitectura comienza mucho antes de construir un edificio. Comprender el territorio, la cultura, las comunidades y el paisaje permite desarrollar proyectos que fortalezcan la identidad local y generen beneficios compartidos. Esta visión transforma lo que hace único a un lugar, en una herramienta para crear destinos donde arquitectura, espacio público, naturaleza, movilidad y comunidad forman parte de una misma experiencia.
Nekajui, a Ritz-Carlton Reserve, refleja esta visión. Integrado al bosque seco de Península Papagayo e inspirado en la herencia cultural chorotega, el proyecto incorpora la identidad del destino a través de su diseño y sus materiales. Más del 60% del mobiliario, accesorios y equipamiento fue elaborado por artesanos y proveedores de la región. Esta decisión permitió integrar de manera auténtica la identidad cultural en la experiencia del visitante, al tiempo que redujo el impacto asociado al abastecimiento, fortaleció la economía local y priorizó la protección del entorno y una menor huella ambiental.
Diseñar para los nuevos perfiles de viajeros
El turismo también está cambiando por el tipo de viajeros que impulsan su crecimiento, lo que representa una oportunidad para desarrollar proyectos pensados para segmentos de alto valor.
Entre ellos destaca una nueva generación de viajeros de mayor edad, cuyo interés se centra cada vez más en la longevidad, el bienestar y la calidad de vida. Costa Rica fue reconocida como el tercer mejor país del mundo para retirarse en 2026, lo que evidencia su potencial para desarrollar una oferta que integre naturaleza, alimentación, actividad física, descanso, servicios médicos, terapias preventivas y servicios especializados, abriendo una oportunidad de encadenamiento productivo en distintos sectores.
También sobresale el turismo de bienestar. Costa Rica ocupa el sexto lugar mundial como destino de bienestar y destinos como La Fortuna concentra cerca del 38,8% de los turistas internacionales, evidenciando el potencial de combinar naturaleza, aguas termales, aventura y hospitalidad en una propuesta integral. A ello se suma la Generación Z, que ubica a Costa Rica entre los 10 destinos favoritos del mundo para viajar en 2026 gracias a su autenticidad, biodiversidad y sostenibilidad.
Aunque estos segmentos tienen motivaciones distintas, comparten una expectativa común: buscan experiencias auténticas, contacto con la naturaleza y una conexión genuina con la cultura local. Esto exige una nueva forma de entender el diseño, donde la arquitectura no solo responda a las necesidades del visitante, sino que también fortalezca el territorio que la rodea.
Esta evolución también está dando paso a experiencias donde el bienestar va más allá del descanso e incorpora la actividad física, el aprendizaje y el desarrollo personal como parte del viaje. Surf Simply, en Guanacaste, refleja esta tendencia al combinar hospitalidad con un modelo enfocado en la enseñanza y el aprendizaje del surf. Más que un lugar para hospedarse, el proyecto propone una experiencia inmersiva donde las personas desarrollan nuevas habilidades y conectan con el entorno, integrando dimensiones del bienestar físico, mental e intelectual. Este tipo de propuestas amplía las oportunidades para crear experiencias especializadas y generar nuevos encadenamientos alrededor del turismo de bienestar.
Para Gensler, estos proyectos muestran cómo el diseño puede responder a las nuevas expectativas de los viajeros y, al mismo tiempo, abrir oportunidades para explorar nuevos modelos turísticos vinculados con las comunidades y los territorios. Más allá de los proyectos individuales, la infraestructura turística puede conectar destinos, movilidad, servicios e inversión, generando nuevas oportunidades de empleo y encadenamientos productivos. “Costa Rica desarrolló durante años importantes polos turísticos. Hoy el desafío es crear experiencias y destinos que profundicen en la identidad del país y respondan a una nueva generación de viajeros. Cuando el diseño nace del territorio y la cultura local, se convierte en una herramienta para fortalecer la competitividad y generar nuevos modelos de desarrollo turístico”, concluyó Valenzuela.




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