¿Mito o realidad: la ciudad de Guatemala ya no puede crecer más?
- Luis Arevalo
- hace 8 minutos
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Los datos apuntan a que el reto no es frenar la urbanización, sino planificarla para que las ciudades crezcan mejor, con menos congestión y mayor calidad de vida.

La pregunta se repite cada vez con más fuerza: ¿las ciudades guatemaltecas ya no pueden crecer más? La evidencia sugiere que el crecimiento urbano no solo es inevitable, sino ya es la realidad a nivel global.
Según datos del Banco Mundial, en 2025 4,5 mil millones personas viven en áreas urbanas, es decir el 57% de la población mundial y proyecciones de Naciones Unidas estiman que para 2025 el 68% de la humanidad será urbana.
Guatemala forma parte de esa tendencia y,en algunos indicadores, la acelera. Los datos disponibles hasta 2024 muestran que el crecimiento urbano anual del país se ubica por encima de otros países de la región con un 2,2%. En el caso de El Salvador alcanzó un 1,1%, Colombia 1,4%, México 1,2% y Panamá 1,5%.

En esa misma línea, las dinámicas del mercado guatemalteco reflejan señales de densificación. Los datos de licencias apuntan a un auge en vivienda multifamiliar y aplicaciones, como manifestaciones de densificación natural.
El reto aparece cuando el crecimiento ocurre sin planificación consistente en el tiempo. En Guatemala el parque vehicular ha crecido en más del 70% en apenas cuatro años, impulsado por el crecimiento poblacional y la necesidad de recorrer largas distancias. La evidencia también escala en el sentido inverso: a mayor densidad, menor dependencia del automóvil, lo que abre espacio para fortalecer el transporte público y alternativas de movilidad como bicicletas.
“Se confunde la densidad (una medida física: habitantes/hectárea) con el hacinamiento (una condición de mala calidad de vida). La densificación bien planificada, acompañada de espacio público, transporte eficiente y servicios, es la forma más sostenible de crecimiento. El verdadero problema es la dispersión urbana (sprawl), que genera altos costos de infraestructura, dependencia del automóvil y destrucción del territorio”, afirmó Marielos Marin, investigadora del Observatorio para las Ciudades.
Desde esta perspectiva, la verdadera cuestión no es si la ciudad “puede crecer más”, sino si estamos listos para crecer mejor. La planificación urbana sostenible exige una visión integral y una responsabilidad compartida entre municipalidades, ejecutivo, sector privado, sociedad civil y ciudadanía. En otras palabras, no es un tema de un solo actor, sino de coordinación y decisiones de largo plazo.

“Buscar detener el crecimiento no es la solución; la densificación es uno de los pilares de las ciudades realmente resilientes. El reto principal es construir una planificación ordenada, consistente en el tiempo, con visión integral y de largo plazo”, resaltó José Andrés Ardón, director ejecutivo de la Cámara Guatemalteca de la Industria de la Construcción.
