Portafolio Inmobiliario cambia la forma de medir el éxito: menos metros cuadrados, más impacto social y ambiental
- angiecantillo1
- hace 1 día
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La desarrolladora costarricense presentó su Reporte Estratégico 2025, el primero alineado con su estrategia corporativa 2025-2030 y basado en el enfoque de doble materialidad. El documento muestra un crecimiento financiero acompañado por indicadores ambientales, sociales y de gobernanza, reflejando una tendencia que redefine cómo el sector inmobiliario evalúa la creación de valor.

Durante décadas, la industria inmobiliaria midió su desempeño con indicadores tradicionales como la cantidad de metros cuadrados desarrollados, el volumen de inversión o la rentabilidad de sus proyectos. Sin embargo, la creciente presión de inversionistas, reguladores y comunidades está obligando al sector a incorporar nuevas métricas relacionadas con el impacto ambiental, el desarrollo social y la gobernanza corporativa.
En ese contexto, Portafolio Inmobiliario presentó su Reporte Estratégico 2025, un documento que marca un punto de inflexión para la compañía al convertirse en el primero elaborado bajo su Estrategia Corporativa 2025-2030 y en incorporar formalmente el enfoque de doble materialidad como eje para la toma de decisiones.
Elaborado bajo los estándares del Global Reporting Initiative (GRI), el informe busca medir tanto el impacto financiero de la organización como el efecto que sus operaciones generan sobre las personas, las comunidades y el ambiente. "La doble materialidad nos permite tomar mejores decisiones porque analiza simultáneamente el impacto que la empresa genera en su entorno y el impacto que ese entorno puede tener sobre la empresa. Así, la sostenibilidad deja de ser un tema complementario y se convierte en un criterio estratégico para crear valor de largo plazo", afirmó Alfredo Volio, director de Portafolio Inmobiliario.
El cambio estratégico llega acompañado de resultados financieros sólidos. Durante 2025, la empresa incrementó en un 21% el valor de sus activos bajo administración hasta alcanzar los 966 millones de dólares, registró un crecimiento patrimonial del 30% y elevó sus ventas en 15%.
Pero el reporte insiste en que esas cifras cuentan solo una parte de la historia.
Actualmente, las empresas instaladas dentro de los proyectos de Portafolio Inmobiliario generan más de 20.000 empleos, mientras desarrollos como Costa Rica Green Valley, Savia y Aleste continúan atrayendo inversión nacional y extranjera y fortaleciendo la competitividad del país.
La compañía también pone el foco en el papel que desempeñan sus proyectos como espacios urbanos. Durante 2025 consolidó una red de 25.230 metros cuadrados de espacios abiertos al público, donde organizó más de 500 actividades culturales, deportivas, gastronómicas, recreativas y de emprendimiento que recibieron 1,96 millones de visitas.
En el frente ambiental, el reporte documenta la compensación de 4.441 toneladas de dióxido de carbono equivalente (CO₂e), la aprobación de una Política de Acción Climática, el inicio de la medición de emisiones de alcance 3 y la incorporación de análisis de ciclo de vida en nuevos desarrollos para reducir emisiones desde la etapa de diseño.
Uno de los indicadores más relevantes corresponde a la economía circular. La empresa afirma haber desviado el 87% de los residuos de construcción de los rellenos sanitarios, estableciendo un récord histórico mediante estrategias de reutilización de materiales. Paralelamente formalizó su Política de Biodiversidad y avanzó hacia su objetivo de desarrollar proyectos con cero pérdida neta de biodiversidad mediante monitoreo científico y gestión preventiva.
La dimensión social también ocupa un lugar destacado dentro de la estrategia. Durante el año, la organización fortaleció una red de 34 alianzas con instituciones públicas, organizaciones comunitarias y centros educativos; expandió la Escuela de Emprendimientos hacia proyectos en Escazú; firmó una alianza con el Instituto Nacional de Aprendizaje (INA) para fortalecer la empleabilidad y acercó a 175 estudiantes al mundo laboral mediante giras vocacionales.
En materia de gobernanza, Portafolio Inmobiliario integró de forma transversal los criterios ambientales, sociales y de gobernanza (ASG), avanzó en la implementación de los IFC Performance Standards, inició la adopción de las normas NIIF S1 y NIIF S2 para fortalecer la transparencia y la gestión de riesgos, y reportó cero eventos asociados a riesgos de legitimación de capitales durante el período.
El desarrollo del talento humano también aparece como un componente estratégico. Durante 2025 la empresa impartió más de 14.000 horas de capacitación, fortaleció su programa Mujeres Líderes e impulsó iniciativas de liderazgo, bienestar, diversidad e inclusión para consolidar una cultura organizacional más colaborativa.
La publicación del reporte refleja una transformación que va más allá de una empresa en particular. En los últimos años, los criterios ESG y, más recientemente, el concepto de doble materialidad han ganado protagonismo entre compañías que buscan atraer inversión institucional y responder a nuevas exigencias regulatorias.
Europa ya incorporó este enfoque dentro de la Directiva de Reporte de Sostenibilidad Corporativa (CSRD), mientras que las normas internacionales emitidas por el International Sustainability Standards Board (ISSB), como las NIIF S1 y S2, están acelerando la convergencia global hacia reportes que integran desempeño financiero y sostenibilidad.
En ese escenario, el sector inmobiliario enfrenta un desafío particular.
Los edificios representan aproximadamente el 37% de las emisiones globales de carbono relacionadas con la energía, según el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (UNEP), lo que convierte a los desarrolladores en actores clave dentro de la transición hacia ciudades más sostenibles.
La estrategia presentada por Portafolio Inmobiliario refleja precisamente esa evolución. El éxito deja de medirse únicamente por el tamaño de los proyectos o el volumen de inversión y comienza a evaluarse también por su capacidad para generar empleo, fortalecer comunidades, reducir emisiones y construir ciudades más resilientes. En una industria históricamente asociada al concreto y al crecimiento urbano, el activo más valioso empieza a ser el impacto que permanece cuando termina la construcción.




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