Seguridad e higiene en la construcción, fundamental para proyectos exitosos en México
- Maria Calero
- hace 21 horas
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Los procesos de construcción en México que integran genuino cumplimiento de la normatividad y prácticas de seguridad e higiene avanzan con mayor control, menos sobresaltos y mejores resultados. Los que la relegan, tarde o temprano, pagan un precio mucho más alto.

La industria de la construcción es, históricamente, una de las actividades productivas con mayor nivel de riesgo laboral. Caídas de altura, manejo de maquinaria pesada, trabajos eléctricos, exposición a sustancias peligrosas y condiciones ambientales extremas forman parte del día a día en obra. Aun así, persiste la tentación de reducir la seguridad e higiene a un simple requisito administrativo, cuando en realidad se trata de uno de los factores más críticos para el éxito de cualquier proyecto y el bienestar de quienes lo construyen.
Esta realidad se refleja con claridad en los datos. La construcción se mantiene entre las industrias con mayor incidencia de accidentes laborales en el país. De acuerdo con cifras del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS), durante 2024 el sector se ubicó como el cuarto con más accidentes reportados, al superar los 22 mil casos a nivel nacional.
Pero el impacto de estas cifras va mucho más allá de la estadística. Cada accidente se traduce en gente lesionada, retrasos de obra, sobrecostos, pérdida de productividad, conflictos legales y daños a la reputación de las empresas. Por ello, la seguridad e higiene laboral en la construcción debe entenderse como un factor crítico para generar espacios de trabajo seguros, que se traduce en: reducción de riesgos para los ejecutores de la obra, apego al cumplimiento regulatorio en seguridad laboral, obras eficientes, productivas y, en consecuencia, más rentables. La cultura de la seguridad e higiene en las empresas se presenta cuando dejan de percibir la seguridad laboral como “un mero trámite burocrático” o como un “gasto” que encarece los proyectos.
El riesgo en la construcción es una realidad cotidiana que impacta de lleno en las personas, en la continuidad de las obras y en la rentabilidad de los proyectos. “Cuando ignoramos o minimizamos las normas de seguridad en obras de construcción, los estándares y las buenas prácticas, las consecuencias trascienden el plano humano y se ramifican en dimensiones operativas, legales y financieras, devastadoras para cualquier empresa en México”, señala Francisco Juárez, Gerente de Seguridad, Higiene y Medio Ambiente en GAYA.
El incumplimiento en seguridad e higiene laboral, según Juárez, puede escalar rápidamente a una crisis con múltiples impactos:
• Humanos: Pérdidas irreparables, familias truncadas y vidas marcadas por accidentes o fatalidades.
• Operativos: Paros de obra, retrasos, pérdida de control del proyecto y afectaciones a la calidad.
• Legales y financieros: Multas, clausuras, litigios y responsabilidades derivadas del incumplimiento de normas como la NOM-031, NOM-030, NOM-009 y NOM-017 entre muchas otras.
• Reputacionales: Daño a la imagen de la empresa, pérdida de confianza y cierre de oportunidades futuras.
Además de reducir riesgos laborales, cumplir con la seguridad e higiene en obras de construcción en México, genera valor al negocio. Una obra que cumple con la legislación de seguridad laboral es una obra que avanza acorde a lo planeado, con mayor orden, control y previsibilidad. La fuerza de trabajo lo hace con mayor confianza, se reduce la rotación de personal, mejora la productividad y se elevan los estándares de calidad en el proceso y el producto terminado.
De acuerdo con Juárez, cuando un proceso de construcción en México cumple con las normas y estándares de seguridad e higiene desde la correcta aplicación de la jerarquía de control de riesgos hasta planes de contingencia, capacitación continua y una gestión responsable del entorno— todos ganan.
Considerando que los riesgos forman parte de la operación cotidiana, los desarrolladores e inversionistas deben hacerse esta pregunta antes de arrancar una obra: ¿en manos de quién estoy dejando mi proyecto? Porque más allá del precio o los plazos, hay un factor que hoy pesa tanto como el diseño o la ingeniería, y es la capacidad real del constructor para garantizar condiciones sólidas de seguridad e higiene. A partir de esa premisa, GAYA como constructora que es, señala algunos criterios clave que desarrolladores e inversionistas deberían considerar antes de tomar una decisión en función de quien se encargara de sus proyectos.
1. Equipo calificado y con experiencia especializada: Es fundamental que el constructor cuente con personal especializado y experimentado en seguridad industrial y salud ocupacional, con conocimiento profundo y actualizado de normativas aplicables, procurando siempre generar una cultura de seguridad en la obra.
2. Implementación de un sistema formal de gestión de seguridad: Es importante que cuente con un sistema formal y bien documentado, que permita identificar riesgos, definir controles, supervisar actividades, dar seguimiento continuo y planes de acción ante contingencias.
3. Protocolos claros y documentados de seguridad e higiene: Antes de que inicie la obra se deben tener procedimientos claros y comunicados para: ingreso a la obra, control de riesgos, uso de maquinaria y herramientas, gestión de trabajos de alto riesgo, respuesta ante emergencias, manejo de residuos, etc.
4. Capacitación continua para todos los involucrados: Quienes realizan el trabajo, ya sea personal interno, subcontratistas y trabajadores, deben conocer los protocolos de trabajo seguro, dominar su aplicación y actualizarse con regularidad en el manejo e implementación de los mismos.
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5. Supervisión constante y control operativo efectivo: La empresa debe garantizar que los protocolos se cumplan, revisar la maquinaria, equipos y herramientas, verificar el cumplimiento de los análisis de riesgo de cada actividad, así como detectar actos y condiciones inseguras al momento de ejecución de las actividades.
6. Transparencia y trazabilidad en la gestión del proyecto: Como cliente, es fundamental tener visibilidad de cuándo, cómo y por quién se están aplicando las medidas de seguridad. Esto también es fundamental al tener inspecciones ordinarias o extraordinarias por las entidades gubernamentales.



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