Un reactor nuclear construido bajo el agua que necesitó la instalación de 380 pilotes
El nuevo Pallas sustituirá al High Flux Reactor operativo en Petten desde 1961 en la costa norte de Países Bajos, a unos 60 kilómetros de Ámsterdam.

El primer gran desafío de la obra está bajo tierra. Antes de construir sobre el suelo, deben construir hacía abajo para ejecutar la cimentación del futuro reactor y han tenido que excavar un área de alrededor de 50 por 50 metros hasta alcanzar 21 metros de profundidad, atravesando capas de arena, arcilla y turba.
Los trabajos comenzaron en seco, pero a medida que descendían cambió por completo la estrategia, gran parte del terreno tuvo que excavarse bajo el agua, un reto importante en donde se incluyó la construcción de 30 muros pantalla para contener los laterales, reforzados después mediante 162 anclajes que se internan entre 48 y 64 metros en el terreno.

Al fondo, se perforaron 380 pilotes de cimentación de 33 metros de longitud, durante esta fase tenían un función especialmente importante, ayudar a impedir que la presión ejercida desde abajo levantara la futura capa de hormigón submarino. Más adelante quedarían integrados en la cimentación permanente del edificio.
Al final de esta primera fase se tuvo una de las operaciones más delicadas, la fundición del fondo mientras el pozo seguía lleno. Durante más de 30 horas se vertieron 4.000 m3 de hormigón bajo el agua hasta formar una capa de 1,5 metros de espesor.
Solo cuando esa base estuvo lista, pudieron retirar 48.000 m3 de agua y llegaron 790 toneladas de armaduras de acero y una nueva losa de hormigón.
Pallas será un reactor de investigación de 25 MW térmicos concebido, sobre todo, para utilizar sus neutrones en la producción de radioisótopos médicos y en actividades de investigación. Se tiene previsto que entré en operación en el año 2031.





Comentarios