Woven City, la ciudad que concentra IA, robots y vehículos autónomos
- Maria Calero
- hace 9 horas
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A través de la inteligencia artificial, la conectividad y la colaboración entre distintos sectores, el proyecto busca acelerar la transición hacia una nueva forma de entender el transporte y la vida urbana.

La compañía Toyota ha abierto las puertas de Woven City, su ambicioso laboratorio urbano situado a los pies del Monte Fuji, en Japón, donde ya conviven residentes, empresas y tecnologías de vanguardia con un objetivo común: desarrollar y probar en condiciones reales la movilidad del futuro. Concebida como una ciudad completamente conectada, este proyecto reúne inteligencia artificial, vehículos autónomos, robótica, infraestructuras inteligentes y soluciones de movilidad avanzada para acelerar la innovación y redefinir la forma en que las personas se desplazarán en las próximas décadas.
Más que un escaparate tecnológico, el proyecto simboliza el cambio de rumbo de Toyota. El fabricante japonés ha ampliado su visión más allá del automóvil para posicionarse como un proveedor global de soluciones de movilidad, donde vehículos, inteligencia artificial, robótica e infraestructuras inteligentes forman parte de un mismo ecosistema pensado para responder a los retos de una sociedad cada vez más conectada, sostenible y segura.
La historia de Woven City se remonta mucho antes de la era del automóvil. Hace casi un siglo, Sakichi Toyoda, fundador de la compañía, vendió las patentes de sus innovadores telares automáticos para financiar el desarrollo de nuevos proyectos industriales, un movimiento que marcaría el nacimiento de Toyota y consolidaría la innovación como uno de sus pilares fundamentales. De ese origen textil nace también el nombre Woven tejida, un concepto que alude tanto a las raíces de la empresa como a su visión de entrelazar tecnologías, personas, datos e infraestructuras en un ecosistema completamente integrado.
Aunque Woven City ha iniciado recientemente su actividad como laboratorio urbano, su concepción se remonta a su presentación en el CES 2020, cuando Toyota anunció su intención de levantar una ciudad completamente conectada en este mismo emplazamiento, en la prefectura japonesa de Shizuoka. Desde entonces, el proyecto ha evolucionado con el objetivo de crear un entorno real donde probar tecnologías de movilidad, robótica, inteligencia artificial y sostenibilidad en condiciones de uso cotidiano.
Durante su desarrollo, Toyota ha definido un modelo en el que los propios residentes, denominados Weavers, participan activamente en la evaluación de las tecnologías a través de su uso diario, mientras que empresas, startups y centros de investigación, los llamados Inventors, colaboran en el diseño y validación de nuevas soluciones. Este enfoque convierte la ciudad en un banco de pruebas continuo donde la retroalimentación es inmediata.
La gran diferencia respecto a otros proyectos tecnológicos es que no ha sido diseñada como un centro de investigación cerrado. Se trata de una ciudad real, con habitantes reales que viven, trabajan y participan activamente en el desarrollo de nuevas tecnologías. Sus residentes reciben el nombre de weavers (tejedores) y son mucho más que simples vecinos. Cada uno de ellos utiliza diariamente los servicios, vehículos y sistemas inteligentes desarrollados dentro de la ciudad, proporcionando información valiosa para mejorar cada innovación antes de que llegue al mercado.
La ciudad de Toyota funciona como un laboratorio vivo en el que habitantes y compañías colaboran en el desarrollo de soluciones tecnológicas en condiciones reales.
Junto a ellos trabajan los inventores, empresas, empresas emergentes, universidades y centros tecnológicos que utilizan Woven City como un enorme banco de pruebas para desarrollar nuevos productos y servicios.
La primera fase del proyecto comenzó oficialmente en septiembre de 2025 con alrededor de un centenar de residentes distribuidos en medio centenar de hogares. Toyota prevé ampliar progresivamente la población hasta alcanzar varios cientos de personas mientras aumenta también el número de empresas participantes. Actualmente, ya colaboran 24 organizaciones, entre compañías del Grupo Toyota y socios internacionales especializados en inteligencia artificial, robótica, movilidad aérea o servicios digitales.
La filosofía que sustenta Woven City va mucho más allá del desarrollo de vehículos inteligentes. Para Toyota, el objetivo de avanzar hacia una sociedad con cero accidentes de tráfico pasa por integrar tres pilares fundamentales en un mismo sistema: las personas, los medios de transporte y la infraestructura urbana. Solo cuando estos elementos están plenamente conectados y comparten información en tiempo real es posible anticipar riesgos, optimizar la movilidad y construir un entorno más seguro, eficiente y sostenible.
La ciudad funciona como un sistema de movilidad integrado donde robots, vehículos autónomos y servicios urbanos operan de forma coordinada. Este enfoque convierte a Woven City en un modelo de ciudad inteligente en el que cada componente del sistema urbano intercambia datos para mejorar la seguridad y la calidad de vida de sus habitantes. Aunque esta visión pueda parecer futurista, muchas de sus aplicaciones ya están en funcionamiento dentro de la ciudad. Uno de los desarrollos más destacados es Guide Mobi, un robot autónomo diseñado para acompañar a los residentes en sus desplazamientos, especialmente a personas mayores o con movilidad reducida.
También forma parte del ecosistema el Human Support Robot (HSR), un asistente doméstico capaz de ayudar en tareas cotidianas y mejorar la autonomía de personas con necesidades especiales.
En el ámbito de la movilidad personal, Toyota está probando el C+walk T, un vehículo eléctrico de tres ruedas pensado para desplazamientos urbanos de corta distancia. A ello se suma el e-Palette, el vehículo autónomo multipropósito de la compañía, concebido como oficina móvil, espacio comercial o plataforma de ocio, que redefine el tiempo de desplazamiento como tiempo útil.
La ciudad incorpora además sistemas de reparto autónomo capaces de transportar mercancías entre edificios sin intervención humana. Paralelamente, Toyota explora nuevas formas de movilidad aérea urbana en colaboración con Joby Aviation, empresa especializada en aeronaves eléctricas de despegue y aterrizaje vertical (eVTOL), con el objetivo de integrar el transporte aéreo en el ecosistema de movilidad de Woven City.
La inteligencia artificial es el auténtico cerebro de Woven City. Toyota, a través de Woven by Toyota, ha desarrollado un avanzado Motor de Visión IA, considerado uno de los modelos de lenguaje visual más avanzados del mundo. Este sistema analiza simultáneamente imágenes, movimientos, comportamiento humano y datos procedentes de cámaras, sensores, vehículos y dispositivos conectados para comprender lo que sucede en la ciudad en tiempo real.
La inteligencia artificial actúa como cerebro de Woven City, coordinando peatones, vehículos e infraestructuras en tiempo real. Gracias a esta capacidad, puede detectar situaciones de riesgo, anticipar posibles accidentes y coordinar automáticamente diferentes sistemas urbanos para mejorar la seguridad. La compañía insiste en que la IA no busca sustituir a las personas, sino complementar sus capacidades y facilitar mejores decisiones.
A este motor se suma el Sistema ANZEN Integrado, una plataforma que combina varias tecnologías de inteligencia artificial para interpretar el comportamiento humano, asistir a los conductores y coordinar peatones, vehículos e infraestructuras como si funcionaran dentro de un único organismo inteligente.
Además de su papel en la gestión operativa de la ciudad, la inteligencia artificial en Woven City también se utiliza como herramienta de aprendizaje continuo. Cada interacción entre peatones, vehículos e infraestructuras genera datos que alimentan los modelos del sistema, permitiendo mejorar progresivamente su capacidad de predicción y respuesta. Este enfoque convierte a la ciudad en un entorno dinámico donde la IA evoluciona al mismo ritmo que la actividad cotidiana de sus habitantes.
Toyota también está explorando el potencial de estas tecnologías más allá de la movilidad. La integración de la inteligencia artificial en servicios urbanos, entornos domésticos y sistemas de asistencia abre la puerta a nuevas aplicaciones en ámbitos como la salud, la accesibilidad o la eficiencia energética. El objetivo es que la IA no solo optimice el transporte, sino que contribuya a construir una ciudad más segura, inclusiva y adaptada a las necesidades de cada persona.
