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Arquitectura sustentable, la corriente que va más allá del verde

  • Para unos, la arquitectura sustentable es un diseño arquitectónico responsable, para otros, es el camino que la arquitectura contemporánea debe seguir.


Ya sea con los grandes despachos arquitectónicos, pequeños talleres o incluso dentro de la arquitectura vernácula, lo sustentable es el nuevo pensamiento que muchas mentes creativas y críticas han adoptado en sus diseños y construcciones, con el fin de hacer que la arquitectura sea más sostenible en la industria que representa. La belleza es subjetiva, sin embargo, el cambio ambiental es una realidad inminente y representa una batalla en la que la arquitectura sustentable está dispuesta a involucrarse.


El famoso arquitecto Richard Rogers fue una de las voces que se alzaron para definir el problema del medio ambiente con respecto a la arquitectura, y lo hizo a través de su libro titulado “Ciudades para un pequeño planeta”. Desde la década de los 90, Rogers ya teorizaba que en el planeta “existen dos fuentes primordiales de riqueza disponibles: lo que extraemos de la propia tierra y lo que extraemos de nuestra imaginación creativa.” A partir de la asimilación de estos conceptos también concluyó que “a menos que empecemos a depender un poco menos de la primera y mucho más de la segunda, será inconcebible que podamos sostener a la creciente población mundial”.


Dependiendo de la teoría de algunos, y la práctica de otros, la arquitectura sustentable puede describirse en cinco puntos:


1. Eficiencia energética: Que establece que un edificio, sin importar su escala, debe obtener por sí mismo la energía que consumirá y éste debe ser mínimo, para también alargar su vida útil. Las fuentes de energías renovables son la vía para conseguir la eficiencia.



2. Materiales sustentables: La producción de los mismos es una de las mayores causas contaminantes. Hay materiales que son creados con responsabilidad ambiental y aquellos que por su cualidades naturales no constituyen un riesgo de contaminación, como el caso de maderas no industrializadas, cañas de bambú, la piedra y el cada vez más utilizado, el adobe, o tierra apisonada. Además, el consumo de materiales locales contribuye a la arquitectura sustentable.


3. Climas locales: Estos espacios se pueden considerar en una escala de vivienda, con patios y jardines, o en una escala urbana, con parques y huertos; el objetivo para la arquitectura sustentable es alcanzar un confort climático, o dicho en otras palabras, tener microclimas arquitectónicos que ayuden a la regulación de la temperatura.


4. Reciclaje: Aunque también se refiere al reciclaje de materiales, en especial se habla del reciclaje o rehúso de espacios y edificios. La actividad de la construcción es, en esencia, el factor que más contamina en la arquitectura, por tal motivo, la arquitectura sustentable se preocupa por darles una nueva vida a las obras que están en pie, para evitar procesos y costos constructivos.


5. Arquitectura integral: Es un hecho que hacer arquitectura es considerar todos y cada uno de los factores que la afectan. Si, debe atender a los estándares de belleza, pero no por eso debe dejar de lado su conceptualización. El contexto es la clave para la arquitectura sustentable, y es algo tan intuitivo como esencial. Considerar el soleamiento, o abrir ventanas y vanos según un estudio de orientación son algunos ejemplos.



Una arquitectura bien pensada es una arquitectura sustentable. El cómo lograrla se basa en el entendimiento de las necesidades y los recursos renovables al alcance. Si el proyecto es nuevo, su concepción debe considerar todas las características de la arquitectura sustentable, en especial la arquitectura integral.


Algunos recursos básicos son ubicar los espacios correctamente de acuerdo a su uso (al norte los espacios calientes, como cocinas, y al sur espacios habitables, como la estancia) y así alcanzar suficiencia térmica; entender la posición del sol para abrir ventanas o vanos, y conseguir espacios perfectamente iluminados sin necesidad de la luz artificial; saber la orientación de las corrientes de aire y así, optimizar la ventilación de espacios y evitar extractores; utilizar materiales que guarden la temperatura en las zonas clave, y con ello desechar los calentadores eléctricos, entre otros.


La selección de materiales y la creación de climas locales también deben estar considerados desde el inicio. Por último, la eficiencia enérgica será el recurso externo que logrará una independencia y del edificio, y por lo tanto, reducir las cantidades de contaminación.



Ahora bien, si se trata de una construcción existente, la eficiencia energética es el mejor aliado directamente. En cuanto a la eléctrica, las celdas fotovoltaicas son una excelente ayuda, aunque es importante considerar que este recurso funciona adecuadamente en los climas templados. Por el contrario, si es de clima frío, lo mejor será instalar un sistema auxiliar térmico, y si es caso de clima cálido, un sistema geotérmico para refrescar. Además, la captación, almacenaje y tratamiento de las aguas pluviales debe ser una prioridad para la arquitectura sustentable.


Al implementar este sistema, el agua potable dejará de ser destinado a ejercicios de desperdicio. Por otro lado, las aguas grises (provenientes de lavabos y regaderas) también pueden ser recolectadas y canalizadas para su rehúso, y en el caso de las aguas negras (aquellas que se originan en los WC), los biodigestores son una solución ideal.


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