Los coches eléctricos evitarían apagones a la mitad de la población mundial
- Maria Calero
- hace 1 minuto
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Las ciudades tropicales de Asia, África y América Latina son las que más dependen de la expansión fotovoltaica para satisfacer una demanda eléctrica en rápido aumento y las que menos margen tienen para costear nueva infraestructura de transmisión.

Los coches eléctricos aparcados en los barrios podrían convertirse en la solución más eficiente para evitar los apagones provocados por las tormentas en las ciudades que generan energía solar. Así lo demuestra un nuevo estudio de la Escuela de Ingeniería de Columbia, que propone gestionar la recarga por zonas para estabilizar las redes eléctricas sin necesidad de costosas obras de infraestructura.
Las ciudades tropicales albergarán pronto a la mitad de la población mundial y aspiran a funcionar con energía fotovoltaica. Sin embargo, las tormentas vespertinas características de estas latitudes cortan brevemente la generación solar y pueden desestabilizar toda la red. Fue este problema el que llevó al ingeniero civil Markus Schläpfer a iniciar la investigación cuando se mudó a Singapur hace una década.
Cuando una tormenta interrumpe la generación de energía solar en un barrio, la electricidad debe llegar desde zonas vecinas. Aunque la distancia sea de apenas unos kilómetros, la cantidad de energía que circula por las líneas puede saturar la capacidad de la red y provocar apagones locales.
La solución tradicional pasa por construir nueva infraestructura, pero en ciudades densamente pobladas esto resulta prohibitivo. La propuesta de Columbia es radicalmente distinta: usar las baterías de los coches eléctricos ya aparcados en cada barrio como respaldo temporal de la red. Cuando la tormenta corta la energía solar, los vehículos estacionados descargan su energía almacenada en la red local y absorben el déficit sin necesidad de importar electricidad desde otras zonas.
"Si una tormenta eléctrica se desplaza sobre una zona con energía solar, los coches eléctricos aparcados pueden servir como fuente de energía y compensar la falta de generación de electricidad. Cuando la tormenta se aleja, los coches se recargan gracias a los paneles fotovoltaicos", explica Schläpfer. El resultado del estudio es altamente interesante: sin cables nuevos, sin obras, sin apagones.
El hallazgo más inesperado de la investigación tiene que ver con la escala de gestión. Una estrategia de optimización convencional a nivel de ciudad puede empeorar el problema: al suavizar la demanda agregada permite que se acumulen desequilibrios locales, y las cargas que circulan por algunas líneas de transmisión llegaron a duplicarse durante las tormentas.
El enfoque correcto es gestionar la carga barrio por barrio, tal como demostró el equipo en las 55 zonas de planificación urbana de Singapur. Con esta estrategia, la carga máxima sobre las líneas se reduce aproximadamente un 18% en los días de tormenta, al tiempo que se suaviza la curva de demanda general. #Es una de esas cosas que sólo parecen intuitivas una vez que las ves", señala el investigador.
La eficacia del sistema depende en buena medida de los patrones de estacionamiento. Los barrios residenciales se vacían durante el día, lo que reduce la disponibilidad de baterías justo cuando la generación de energía solar alcanza su máximo. En las zonas comerciales ocurre lo contrario: los coches permanecen aparcados durante toda la jornada laboral. Para modelizar estos patrones con precisión, el equipo utilizó datos agregados y anonimizados de teléfonos móviles, lo que permitió crear simulaciones más realistas que las basadas en estadísticas de movilidad convencionales.
Una de las conclusiones más llamativas del estudio es que el sistema no requiere una adopción masiva del vehículo eléctrico. Singapur tiene aproximadamente un coche por cada ocho habitantes, y ese nivel de penetración resulta suficiente para que la estrategia sea eficaz. "Sólo necesitamos un número reducido de coches y funciona", subraya Schläpfer.
Esto amplía enormemente el alcance potencial de la solución. Muchas ciudades tropicales en desarrollo —precisamente las que más necesitan expandir la energía solar sin acometer grandes inversiones— tienen tasas de motorización similares o superiores a las de Singapur.
La investigación cobra especial relevancia en un contexto en el que los apagones relacionados con la inestabilidad de las redes solares se convierten en un desafío creciente. Las ciudades tropicales de Asia, África y América Latina son las que más dependen de la expansión fotovoltaica para satisfacer una demanda eléctrica en rápido aumento y las que menos margen tienen para costear nueva infraestructura de transmisión. Desde la Escuela de Ingeniería de Columbia señalan que el siguiente paso es validar el modelo en otras ciudades tropicales con distintos perfiles de movilidad y cobertura solar. La premisa, en todo caso, ya está demostrada: los coches eléctricos aparcados en los barrios podrían ser la clave para que la energía solar llegue sin interrupciones a la mitad de la humanidad.
