Tecnología y visión de valor en la evolución de la arquitectura regional
- Editorial Construir
- hace 8 horas
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Uno de los aprendizajes más relevantes de su trayectoria ha sido comprender que la adopción tecnológica no ocurre por inercia. Requiere gestión del cambio, acompañamiento y procesos claros que permitan demostrar beneficios medibles.

Por: Redacción Construir
En un momento en que la arquitectura enfrenta el desafío de integrar tecnología, sostenibilidad y eficiencia sin perder su esencia creativa, Ignacio Mallol Azcárraga ha impulsado una transformación profunda en la práctica profesional, enfocada en elevar estándares y construir una arquitectura más coordinada, medible y sostenible.
Como CEO, design principal y partner de Mallol, ha liderado desde 2016 un proceso de evolución organizacional basado en dos pilares fundamentales: la estandarización de procesos y la consolidación de una columna vertebral digital que integra BIM, trazabilidad y sistemas de gestión. «Digitalizar procesos que hoy retienen demasiado tiempo productivo para reinvertirlo en más ideas y mejor arquitectura. Hoy estamos en la siguiente etapa: incorporar IA de manera responsable para elevar la productividad», comenta Mallol.
Y es que la complejidad de los proyectos contemporáneos no se resuelve únicamente con talento, sino con calidad de la información y coordinación efectiva. Su experiencia liderando equipos multidisciplinarios le ha demostrado que, cuando cada disciplina comprende el impacto de sus decisiones en el conjunto, disminuyen los conflictos y aumenta la calidad del resultado final.
Su estilo de liderazgo se centra en proteger la intención de diseño y, al mismo tiempo, crear las condiciones para que los equipos cuenten con claridad, herramientas y autonomía. Esto ha llevado a que «mi rol se concentre en asegurar la calidad de los proyectos y procesos, dando oportunidad de crecimiento a la firma», expresa.
La innovación dentro de su organización se impulsa a partir de protocolos concretos orientados a resultados: reducción de tiempos, mejora de la coordinación, automatización de tareas repetitivas y fortalecimiento del liderazgo interno mediante capacitación continua. Esta visión se complementa con una apuesta responsable por la incorporación de inteligencia artificial, entendida como una herramienta para elevar la productividad sin comprometer el criterio profesional.
Desde su rol actual, considera que quienes aspiran a ser líderes deben desarrollar un criterio y un carácter profesional sólidos, sin miedo a abordar tanto los aspectos técnicos como los humanos. «Es fundamental que aprendan a comunicarse, negociar, escuchar y fomentar la confianza. Paralelamente, se requiere un alto rigor, prestando máxima atención al detalle y a la calidad del servicio al cliente», comenta.
Para Mallol, la arquitectura del futuro no solo debe diseñar edificios, sino también contribuir a ciudades más habitables y a experiencias que mejoren la vida de quienes las ocupan. Esa visión, sostiene, es la que permitirá a la industria evolucionar con sentido y responsabilidad.




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